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Ex Oriente Lux

Jueves, 25 de mayo de 2006

Ismail Daghyem

La primera vez que oí hablar de Ismail Daghyem fue durante mi última estancia en Turquía, una primavera de hará cosa de tres años, cuando recorrí en un coche alquilado junto a mi compañera la parte interior del país, hasta dar con uno de los lugares más llenos de magia que conozco: el monte Nemrut.

Aquella madrugada, que nunca olvidaré, nos levantamos temprano, como manda la costumbre a los visitantes del lugar, y tras ascender a lo más alto del monte, nos sentamos a esperar la llegada del amanecer. Mientras estábamos en esto, se sentó cerca de nosotros una familia compuesta por el padre, la madre y dos niños de no más de 10 años:

- !Merhaba! – nos dijeron amablemente al pasar junto a nosotros.

Les devolvimos el saludo y continuamos vigilando el este, el lugar donde en algún momento asomarían las primeras luces del día; guardábamos el mismo respetuoso silencio que se muestra en una ceremonia religiosa.

De manera casi imperceptible, que es como se manifiestan la mayor parte de las amanecidas, comenzaron a dibujarse en forma cada vez más clara, los perfiles de las cosas que, como si estuvieran apareciendo en ese momento, había a nuestro alrededor: las terribles y misteriosas cabezas que vigilan el paso del tiempo en la montaña, las sinuosas ondulaciones del terreno que se extendía a nuestros pies, el color de las nubes, y en torno nuestro, algunos grupos dispersos de personas que habían acudido a aquél lugar con la misma intención.

El padre de la familia que nos había saludado se levantó en aquél momento, y mirando al lugar por el que empezaba a asomar el sol, comenzó a recitar un algo que nosotros no entendíamos, pero que lo hacía de manera tal, que llenó el aire de poesía.

Algún rato después, cuando ya parecían marcharse, me acerqué a él y le pregunté por lo que había leído:

- Son las palabras de mi abuelo –nos respondió con una apacible sonrisa.

Al ver nuestra cara de extrañeza, se acercó un poco más a nosotros con la intención de explicar mejor su respuesta. Su abuelo había sido algo que podría traducirse como un “avisador”, una especie de vigía que habitaba con su familia en una pequeña torre situada en un lugar alto y solitario, muy cerca de allá, desde la que velaba por la seguridad de su valle. Según nos contó, lejos de lo que se pudiera imaginar, en aquellas épocas remotas no eran las invasiones de ejércitos extranjeros lo que más temían, sino las plagas…

- ¿Plagas? – le preguntamos, intentando precisar si era eso lo que había querido decir o había alguna imprecisión en el inglés que hablaba, que no era mucho mejor que el nuestro.

- Sí, plagas –traduzco lo que nos respondió de manera que resulte fácil a la lectura-, la fama que tenía éste lugar de sufrir las más graves de la comarca, fue lo que atrajo la curiosidad del gran Ismail Daghyem –levantó el libro a la altura de la cara agitándolo suavemente-. Él vino a la casa de mi abuelo a vivir durante unos meses, mientras escribía su famosa novela “La plaga”, que es esta que leía a mi mujer y a mis hijos…

Nos contó que el fragmento que le vimos leer corresponde a la transcripción de unas palabras de su propio abuelo, de las que tomó nota el autor para incluirlas en su novela, que no era sino un relato, casi periodístico, de la vida cotidiana de los habitantes de aquél lugar de Turquía.

En un margen del mapa que guardaba en mi mochila, tomé nota del autor, del libro y del capítulo que se abría con esa cita que él había leído, para recordarlo y ver si me podía hacer con una copia en un idioma en el que pudiera leerla.

Estando en Estambul una semana más tarde, nos acercamos a una librería para preguntar por una traducción al inglés de aquél libro y, gracias a la fama del autor, tuvimos la suerte de que existiera una en edición económica de bolsillo, que todavía conservo con mucho cariño como testimonio vivo tanto de aquello que nos ocurrió, como de lo que también tuvo lugar en las vidas que conocí gracias a nuestra visita al monte Nemrut.

¿El texto que leyó aquél padre?: corrí a buscarlo según salimos de la librería; es curioso cómo imaginamos las cosas, y cómo son éstas realmente. Algo que yo pensaba que estaba escrito en verso, lo estaba en prosa, y lo que decían aquellas palabras, más que un mensaje conmovedor a sus descendientes a través del tiempo, era el latido diario de una vida atrapada en su realidad… Fue seguramente la voz, y el momento, lo que hizo de aquella primera lectura, el instante más preciado de estas palabras:

“Vuelve el viento del desierto lejano del este, regresa a nuestro valle como todos los años, anunciado por una plaga de langosta que oscurece el cielo y convierte en noche lo que antes era el día más luminoso. Entonces sólo hay oscuridad, calor y un horrible y continuo zumbido que parece va a terminar por quebrar el ánimo de los más débiles.

He visto a hombres morir asfixiados por una nube de insectos que los cubrían intentando sacar de él algún alimento, animales caer desangrados por el impacto de toneladas de langostas que volaban empujadas por el viento a velocidades superiores a las del galope del caballo más veloz.

Aseguran nuestros viejos que esta larga noche no ha durado nunca más allá de dos días y nada tiene que temer quien no salga de su casa durante su paso; por eso convivimos con nuestros animales y les devolvemos con protección el calor que ellos nos dieron en invierno; por eso nunca hemos querido aprender a trabajar la tierra, sería vano hacerlo sólo para alimentar a nuestros invasores.

Hay quien les espera a la entrada de su pueblo con grandes hogueras para que mueran abrasadas a su paso, o quien prefiere ahuyentarlas golpeando tambores, cazos e incluso al propio suelo,… pero es en vano, cuando llega el viento del desierto, lo hace acompañado por una nube voraz de oscuridad.”

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Por: Charles de Batz | General | Comentarios (19) | Referencias (0)

Comentarios

Preciosa historia Charles, conmovedora, "plagada" de sentimentalismo, ese que afortunadamente convierte un momento fugaz en recuerdo imborrable, en relato que como viento del desierto nos haces llegar ahora y nos devora el sentido dejando un campo desnudo de sensibilidad. Yo, ante estas cosas, ni hogueras ni tambores, que me devoren!!

Jafatron | 26-05-2006 02:06:56

Gracias, Jafa. Por cierto, que bien mirado se podría invertir el caso, y en vez de ser pasto de las langostas, convertirlas a ellas en el nuestro: creo yo que adornando un risoto o un revuelto podrían quedar deliciosas, mmmm.... Creo que se nota la proximidad de la hora de la comida...

Salud

Charles de Batz | 26-05-2006 14:22:49

Increible, insectífaga, exótica, onírica,... me ha gustado mucho y veo en ello algo más de lo que pareces contar... Cuanto hay de verdad en ello?
Saludos, hermano

zubi | 26-05-2006 15:12:21

Buena idea Charles, una buena plaga de langostas al ajillo es lo que podemos desear para este fin de semana. Yo, por si acaso no cazo ni una, ayer me abastecí de boquerones, sepia, chipirones...

Disfrutad estos dos días

Jafatron | 26-05-2006 17:10:06

Charles, nos das una vuelta de tuerca más, haciéndonos entrar en la burbuja que has escrito, para que formemos parte de ella, me siento como uno de tus personajes, echando a correr rauda para saber de Ismael, sin imaginar que podría ser el producto de tu portentosa imaginación, su novela, tu novela dentro de un cuento. Maravilloso, Charles, día a día me encuentro más convencida de que estoy ante un escritor en ciernes. Hablar sobre la belleza del texto es dejar patente lo que a los sentidos nos roza.(Si me he equivocado en la construcción metaliteraria el patinazo va a ser para recordar, pero me la juego, al azar)

ladydark | 26-05-2006 18:45:03

!Vaya diíta el de ayer con esto de las bitácoras.com!, Parece que volvemos a las andadas, o mejor dicho a las colgadas...

Jafa, habiendo boquerones, sepias y chipirones, va a ser que lo de las langostas se deja para otro día. Se me hace la boca agua de sólo pensar la delicia gastronómica que vas a preparar con ellos: ¿arroz negro?, ¿chipirones a la plancha con cebolla?, ¿boquerones bien fritos con ajo y aceite de oliva?... mmmm. Entonces mejor dejamos que las langostas sigan oscureciendo el cielo, que en revuelto podrían quedar un poco..., cómo diría yo....¿crujientes?...

Lady, por lo que a mí respecta no te has confundido en ningún sentido en la construcción metaliteraria: como ya lo han dicho más de una vez mis vecinos, tus comentarios son en sí un post más en nuestras casas, que esperamos con verdadero interés.

Gracias a los dos

Salud y Fraternidad

Charles de Batz | 27-05-2006 09:34:20

La espera mereció la pena. Primeramente la belleza de un momento, cómo un simple hecho puede hacer que algo de por sí bello pueda ser más inolvidable; después la fascinación por un poema que no está sino en quien lo escucha y sobre todo, aunque aquí también entraría lo anterior, la diferente forma de abordar una lectura dependiendo de la disposición en la que le pone el narrador.
Nos envuelves con tu lenguaje, describiendo una situación en la que se lee algo, algo que no sabemos, primero nos dejas entrever que es un poema, luego nos llevas a lo que parecen ser solamente unos artículos periodísticos escritos naturalmente en prosa; ya estamos preparados para su lectura, y vuelve a ser poesía. Un nuevo libro para guardar en nuestra biblioteca de libros nunca escritos.
Por el camino, mis recuerdos más infantiles de plagas de langostas: la mandada por Dios a Egipto, la que yo recordaba como de langostas imposibles, pues era una marabunta, en la película “Cuando ruge la marabunta”, y ahora esta que quedará junto con ellas

Herri | 27-05-2006 12:30:51

¿Por qué en ciernes Milady?, ¿Que sabemos de Charles?.
Pudiera hacerle compañía a los Bartlebys literarios o tener cerros de tomos escritos. En todo caso, un escritor.

Vere | 27-05-2006 12:48:01

Completamente de acuerdo Vere, corrijo mis palabras, nada de en ciernes, con las bellisimas muestras que nos ha dado a lo largo de los meses, podría ser un afamado escritor. En cualquier caso me siento afortunada por poder leerte día a día, besos Charles.

ladydark | 28-05-2006 19:33:04


Herri, Vere y Ladydark, os agradezco a los tres vuestras palabras, pero os garantizo que no soy escritor ni en ciernes , ni afamado -por lo menos en lo que se refiere a creación literaria-, si no que simplemente me dedico a compartir con vosotros y con quien me quiera leer, aquello que en cada momento pasa por mi imaginación, mis recuerdos o -como en la mayoría de los casos-, por ambos a la vez. Eso no quiere decir que quizá algún día intente hacer algo de ello, aunque ahora resulte para mí cada vez más tarde.

De cualquier manera, soy yo el que se siente afortunado disfrutando del privilegio de vuestra compañía.

Salud

Charles de Batz | 28-05-2006 21:08:58

Vaya que pasada! me parece precioso y estrupendo a una le hace soñar e imaginar lo que cuentas y creerselo todo aunque no se si será verdad.
Besos

Duna | 29-05-2006 14:03:12

Es una anécdota muy bonita... quién sabe si nuestras propias palabras pueden estar algún día reflejadas en algún libro porque a alguien les parecieran algo importante...

Un abrazo.

brisaenlanoche | 29-05-2006 16:07:05

¡Merhaba!, Charles de Batz.

Un escritor no tiene por qué contar verdades, sino historias que resulten verosímiles, como esta tan bella, de Ismael Daghyem., que bitácoras sí me permitió leer.

Nos has situado a 2.500 m. de altitud, en una atmósfera de recogimiento y respeto a los lugareños y a sus tradiciones. Un amanecer cuyos colores nos llegan. Respiramos ese cálido aire del desierto. Hasta se percibe el tono de la oración del padre de familia. Me encanta la música de esas lenguas orientales. Y me viene el recuerdo de un recital del gran poeta árabe, Adonis, al que asistí recientemente, y que tampoco olvidaré.

Libros de autores soñados, que tu sabes pintar tan bien. Gracias, Charles. Batir de alas.


Nota: Mi recuerdo de plagas de langostas se reduce a las de Egipto y prefiero los vegetales que esos «bichinos». Horror. :-)

migratoria | 29-05-2006 21:15:26

el relato tiene algo de mágico y de leyenda...

"cuando llega el viento del desierto, lo hace acompañado por una nube voraz de oscuridad”

... escucho las voces del desierto.
besos...

najwa | 30-05-2006 12:33:41

Charles, buenisima la segunda temporada de "cuelgue" jajajaja.

ladydark | 30-05-2006 19:26:51


!Merhaba, amiga Migratoria!, tú que estás acostumbrada a recorrer en tu vuelo los más variados paisajes, sabrás que nuestros recuerdos y el aire que los acompañan para dulcificarlos y darles un poco de adorno, hacen que llenemos estos cuadernos de líneas para que quien detenga su paso -o su vuelo-, en ellos, conozca un poco más de lo que hay dentro de nosotros.

En cierta manera, y como también decía Herri, lo de la plaga de langostas nos remite directamente a las famosas plagas de Egipto, aunque la descripción final pudiera estar más inspirada en el relato de un peregrino que cruzó las tierras de Castilla allá por el siglo XVIII: Domenico Laffi.!Que cosas...!.

Ladydark, es la última novedad en la "galería de detallicos" de Ex Oriente Lux, preparada a manera de pataleta, que es a lo único que tenemos derecho... De todas maneras, me da a mí que hoy les iría bastante bien a los de blogia porque estoy teniendo más de un problema en visitar ese barrio... Ja, ja, ja esto debe ser contagioso...

Gracias a las dos y, como no a Duna, Brisaenlanoche y Najwa.

Charles de Batz | 30-05-2006 22:23:05

Perfectamente relatado como siempre.

Hay que ver que cosas más interesantes y extrañas que te pasan. Yo como mucho me he encontrado algun borracho contador de historias por algunas zonas,pero nada más. Y claro no me he creido nunca lo que contaba...:D

Saludos

Medea | 01-06-2006 00:28:06

Lo que más me hace sentir cerca de ti, estimado Charles, es esa capacidad para encontrar y transmitir magia en los episodios má sencillos. Sabes encontrar la belleza. Aprovechas tus viajes para conocer sitios hermosos más allá de la masa de turistas...

Quisiera conocer muchso sitios de los que hablas, y recordar tus palabras mientras estoy allí.

Siempre es un gusto pasar por acá...

Saludos!

Raúl | 09-06-2006 17:58:02

Fabuloso. Otro viaje más a través de tus palabras.

Gracias y saludos.

Goathemala | 02-05-2007 09:34:02

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