
"El laberinto es la patria del que duda" (Walter Benjamin)



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Miércoles, 17 de mayo de 2006
Madera y café. Ignoraba cuál de los dos aromas prevalecía sobre el otro, pero el caso es que sentarse cada mañana ante una humeante taza de café, después de haber encendido la chimenea, era, en sus propias palabras, el mayor don que podía dar la vida a un hombre cansado de ella.
Febus disfrutaba de la compañía de ese olor profundo y seco, del tacto cálido de la taza en sus manos. En medio de aquella apacible plenitud, gustaba de escuchar el rumor lejano del aire penetrando por lo alto de la chimenea hasta el hogar, agitando la llama en una sensual y misteriosa danza que le traían al recuerdo imágenes de sus viajes de juventud. De vez en cuando, rompía el silencio el chisporrotear de alguna rama, y su mirada despertaba temblorosa del ensueño, para volver tras la inmediatez de un suspiro al lugar en el que descansaba perdida.
Era como un juego de hipnosis, de aquellos que había visto en las ferias de Brantome y Thiviers, en los que el mago hacia sentarse en una silla al voluntario de turno, el cual tras un pasamanos ininteligible para la audiencia, quedaba como absorto e ido, pero con el rostro muy tranquilo, como si estuviera dentro de sí disfrutando vaya a usted a saber de qué. Misterios del espíritu…
Pensando en todo esto, a Febus se le antojaba que la casa, la suya y la de cualquiera, era en cierta medida como una prolongación física de los propios seres que la habitan. Dado a imaginar y encontrar relaciones entre su morada y él mismo, no tardó en hacer de pasillos y escaleras las venas, de la entrada las piernas, los ojos de las ventanas, el estómago puede ser la cocina –pensaba para sí divertido-, y el fuego de la chimenea el corazón.
La leña seguía ardiendo ante su mirada, dibujando en el fondo del hogar una sombra agitada y cambiante. Dentro de ella, tejida a esa oscuridad que parecía no desear quedar fija a la mirada de Febus, ardían el frío, el miedo, la soledad, el rencor; ardían sin consumirse, mientras su propietario recitaba entre dientes el poema de un griego que había conseguido memorizar:
Cette maison a besoin qu'on y travaille,
les tuiles doivent être changées.
Mais qui allume le feu
pour brûler tous ces débris?
Cette maison!
Pero a todo esto, y ¿dónde quedan el entendimiento y la razón, mis recuerdos? –detuvo su recitado, y tras un segundo de vacío absoluto, recobró el brillo en los ojos- en el desván, que es donde se guarda y asegura la memoria, oculta en cajas, maletas y baúles bien cerrados, para que su prisión no sea sino una condena al olvido. Allá había quedado todo desde que Nemosine abandonó la casa, y de ahí no se moverán jamás...
Viendo que sus pensamientos comenzaban a llevarle por lugares en los que no quería entrar, masculló algo entre dientes, se levantó, tomó su gorra y salió a pasear.
En aquél momento comenzaba amanecer
Por: Charles de Batz | General | Comentarios (16) | Referencias (0)
¿5ª entrega de las crónicas gasconas?, que delicia cuando me he dado cuenta de ello. El problema es ordenarlas cronológicamente ya que tu nos las estas dando en desorden ¿porqué?
Como te puedes imaginar me ha gustado... es como un laberinto emocional, no sé ya te lo explicare con más calma.
zubi | 17-05-2006 12:44:06
Qué evocador tu texto Charles, perfectamente casadas como piezas de puzzle la forma y el fondo, sin un tiempo o lugar establecido, pero a mi me traslada al Périgord y a la guerra de los Cien Años... caprichos de Nemosine. Según una de tantas leyendas, Nemosine envía el olvido a los hombres que no gozan del placer de sus hijas, las Musas. Suerte para nosotros que tu te hayas entre los afortunados queridos por las Musas. (Como siempre que pones un texto en francés corrí a ver de que trataba... Con tan rebelde poeta griego, ha estado a punto de hundimiento la evocación medieval, pero en mi imaginación trastoco los tiempos y espacios sin remordimientos)
ladydark | 17-05-2006 16:10:32
Si, zubi, si mi memoria no me falla esta es la 5ª entrega de las crónica que dices, aunque no son gasconas..., ha estado muy bien lo de "laberinto emocional", gracias.
Como dice Ladydark, más que gasconas, son del Périgord, pues todos los lugares que menciono y el mismo en el que desarrollo cada uno de los episodios, existen y se encuentran en el Perigord.
De póco me ha servido revolver bien las piezas, recortarlas, pintarlas con rotulador, y esconderlas debajo del sillón, con casi todas ellas parece haber dado Ladydark.
Por cierto, perdón por lo del texto en francés, prometo -y ésta es la segunda-, incluir la traducción, aunque no sea muy hábil en tales labores, sino se trata de un texto del ínclito Antoine de Bonfils. ;-)
Está claro que Nemosine ha tenido póco que hacer con vosotros, y habéis dado con muchas las pistas y trampas de la historia.
Gracias a los dos.
Charles de Batz | 17-05-2006 19:34:32
Charles ni se te ocurra traducirlos, me daría pereza y por ejemplo, en este caso, le hubiera atribuido los versos a Castelmore. Con Juan Ramón ,"¡no le toques ya más, que así es la rosa!"
ladydark | 17-05-2006 20:01:07
Gasconas o Perigordanas uno espera poder seguir leyendo historias como esta, Charles. Que los dioses nos conserven el desván.
Salud
Herri | 17-05-2006 23:23:27
Vere | 18-05-2006 00:57:13
Bonito y complicado veo que no ha gustado tanto pero es por eso. A mi me ha parecido muy interesante porque da que pensar en darle muchas interpretaciones diferentes. Cuando sale él comienza amanecer y en otro capitulo dices que cruza un puente. ¿que tiene que ver con Max y Claudette?. Podias hacer una lista en la que ordenas temporalmente los capitulos que has escrito.
Besos
Duna | 18-05-2006 14:05:16
(en el postre)
Gracias por vuestras palabras Lady y bucaneros amigos. La verdad es que soy un tanto cabezota, -alguien diría que me he quedado corto-, y ya que me he puesto a comprometerme a algo, lo hare; si me acuerdo... Intentaré seguir el ejemplo de la isla en la que hago mis aguadas, y ofrecer la traducción de cualquier texto que cite junto al original.
Duna, gracias por tu opinión y por comentar cómo lo vas interpretando. Insisto: nada tiene una interpretación, casi todo es relativo, por lo que tú puedes ver en algo detalles que otras personas ni los presienten. Lo bonito -con perdón-, es compartirlo...
¿Qué tiene que ver con Max y Claudette?: ni idea, el tiempo lo dirá, o no. ¿Lista de orden temporal?: te la mando.
Saludos y gracias varias a todos
Charles de Batz | 18-05-2006 15:32:32
Estoy leyendo un magnífico libro que Vere me ha regalado y me encuentro con un capítulo que apetece ponerlo aquí; abusando de la hospitalidad de nuestro amigo Charles pongo algún extracto de él:
“Los frescos son resúmenes trágicos de libros. Estos resúmenes de relatos eran también soportes para memorizar otros libros...
Cicerón refiere que Simónides había inventado el ars memorativa (el arte de la memoria artificial) valiéndose de la distribución de las habitaciones (loci) de una vivienda que se había incendiado y aglutinando secuencias de palabras a partir de sus imágenes (Imagines). Imagines es la palabra que definía las cabezas de los Padres cuyo rostro se había impreso en pintura, en arcilla fresca antes de cocerla o en cera, el mismo día de su muerte, después de haberles acercado un espejo de cobre a los labios, que los hijos guardaban en un pequeño armario que había en el atrio. Casi dos siglos después, Fabio Quintiliano seguía representándose la memoria como un edificio cuyas habitaciones se recorrían para encontrar los objetos que habían sido puestos allí “artificialmente” (pintor se decía en latín artifex).
Las casas romanas eran en prime lugar libros y después memorias. No hay que olvidar que cuando alguien entra en una casa romana, está entrando en la “página de un libro”, está entrando en un memorando...
Los cuadros interio¬res del alma empezaron a parecerse a escenas pintadas o a cuartos. Las galerías o los pórticos empezaron a adoptar la apariencia de los sueños. Los sueños se llenaron de calambures visuales por¬que se parecían a esos resúmenes inmóviles con los que se identificaba la memoria. Y porque eran inmóviles, eran patéticos. Y porque eran patéticos, le llegaban a uno al corazón. Y porque le llegaban a uno al corazón, rebotaban contra las paredes, los pór¬ticos, las habitaciones, los frescos. Los frescos resumían los libros que el alma resumía.”
Herri | 19-05-2006 14:03:33
Herri, gracias, son tan emotivas esas frases, precioso. De repente me han sacudido las imágenes de Pompeya, con sus pinturas vívidas, todo tan intesamente real y vivo, en contraste con la destrucción y la muerte, el caos que reinó en un instante, a través de ellas los pompeyanos yo creo que son inmortales.
ladydark | 19-05-2006 18:28:19
Herri, no sólo no abusas de mi hospitalidad, si no que además te agradezco las interesante aportación que has anotado en mi cuaderno. Sobra decir que para eso está y que eso es lo que realmente enriquece este lugar.
La cita -seguro que me confundo pero creo que es de Quignard, y me gustaría que me lo confirmases- explica perfectamente para mí dos cosas que sería muy extensas de desarrollar en todos sus detalles, pero que las nombro y vosotros sabréis perfectamente a qué me refiero: primero, la utilidad de la iconografía a lo largo de toda la historia en un mundo, civilización, -o como quiera llamarse-, en el que predominaba el analfabetismo e imperaban los símbolos ¿era el segundo consecuencia del primero?, ¿ha desaparecido todo eso con la aparición de lo audiovisual?.
Por otro lado, esta la cuestión de "La Casa", entendida como la entendían hasta hace bien poco nuestros abuelos y sus antepasados: la casa no era de ellos, sino que ellos pertenecían a la casa...
Para pensarlo un rato, por lo menos en mi caso.
La historia de Pompeya, Ladydark, es desde luego ejemplar en el sentido de que siempre la evocamos como paradigma de la "muerte en casa", inesperada, cruel, indiscriminada, etc... Desde luego que son inmortales, parece como si quedara congelado eternamente un instante de aquellas vidas, tan normal como la de cualquiera de nosotros.
Entre los grafitos que se han encontrado en aquél lugar, y mezclada con numerosas inscripciones de un tono que haría sonrojar al más atrevido, hay una que dice:
"nunc est ira recens nunc est discedere tempus
si dolor afuerit, crede, redibit amor"
"Ahora la ira es fresca, ahora hay que irse,
si el dolor se disipa, créeme, volvera el amor"
Estos romanos estaban locos, pero sabían lo que decían.
Salud y Fraternidad
Charles de Batz | 19-05-2006 19:49:39
Es magnífico. De principio a fin. Un festival de sensaciones -físicas y emocionales-, una gozada leerte.
Un beso!
almena | 19-05-2006 20:03:15
Tan interesante como leerte son los comentarios que te acompañan. Saludos Charles,buen fin de semana y se un poco menos vago la que viene.
zubi | 19-05-2006 21:53:43
Pido disculpas por la omisión, involuntaria, pues pensé que nombraba el autor y título del libro al final de mi comentario, pero con vosotros, veo que es igual; En efecto Charles, el libro es de Pascal Quignard, “El sexo y el espanto”, un ensayo sobre la sexualidad de la Roma imperial, contada a través de historias, mitos y leyendas, y como bien ha intuido ladydark, a través del estudio de los frescos de Pompeya, Herculano, etc.
Salud y buen fin de semana
Herri | 19-05-2006 22:01:51
Gracias Zubi,Almena y Herri por lo que me decís en vuestros comentarios. Herri, tomo nota del libro y recordad que debemos dar con una Santa Serendipia en el Santoral.
Charles de Batz | 20-05-2006 08:34:42
Conocí a Febus el viernes 18 de mayo del 2007 en una terraza. Embebido por la lectura de esta entrada y de las que te comentaré hoy, ni siquiera pedí nada.
¿Sabes? Este relato es perfecto.
Goathemala | 26-05-2007 12:16:55
