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Miércoles, 26 de abril de 2006

Los Lobos




Que me dijera que aquél lugar era llamado “el paso de los lobos” me retrotrajo a mi más tierna infancia, cuando en las temporadas de frío, y hasta durante la llegada de la primavera, se adornaban las puertas de algunos caseríos con los restos de aquellos animales, diezmados por la furia y la escopeta de los señores del monte. Había lobos, zorros, jabalíes,…; cualquier cosa que pudiera moverse libre por las inmediaciones de sus viviendas, acababa colgada y expuesta a la vista de quienes pasábamos por ahí.

- Así ganamos en paz y tranquilidad en el pueblo –era lo que se decía.

Recuerdo ver sus heridas abiertas por obra y gracia de aquellos cartuchos cilíndricos que poblaban, como si fueran setas, los lugares más recónditos del bosque. Recuerdo también haberlos coleccionado sin saber por qué motivo, quizá atraído por la variedad de sus colores; es posible que se debiera a que los niños soñábamos entonces con tener una escopeta.

Las moscas se arremolinaban en torno a las manchas ocres y pegajosas que sembraban aquellos cuerpos colgados, y el calor, cuando lo había, espesaba tanto el ambiente que parecíamos estar sumergidos en un denso potaje.

- No, no se preocupen ustedes –nos dijo al adivinar en nuestros pensamientos una sombra de desazón-, que ya no pasan por aquí. Hace mucho que han dejado de hacerlo.

Era difícil resistirse a lanzar, aunque fuera de manera fugaz, una mirada a aquellas montañas que recortaban el horizonte al final del interminable llano. Uno sólo imaginaba oír el sonido del viento enredado en sus cumbres; nada más. La nieve permanecería impoluta, sin una sola huella.

Nos despedimos y continuamos nuestro camino. Al frente, hacia donde nosotros íbamos, nacía la carretera que conducía al siguiente pueblo. Nos paramos a hacer una fotografía: el paso de los lobos no había desaparecido; sólo había cambiado de lugar…

Por: Charles de Batz | General | Comentarios (14) | Referencias (0)

Comentarios

Estos lobos no tienen razones.

"El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo.
Rabioso ha asolado los alrededores,
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.


Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos."

Preciosa manera de engarzar imagen y texto Charles. Me has tenido en vilo hasta el final.
Redondo

Yo también recolectaba cartuchos, los diferentes colores les hacían diferenciarse del ejército al que pertenecían.

Herri | 26-04-2006 15:51:26

No hay nada mejor que las palabras inteligentes que nos despiertan y traen a la memoria lo que una vez leimos o vimos. Hay una leyenda, una de tantas, relacionada con el Camino de Santiago. La Vía Láctea, que marca el Camino en las estrellas, se conocía en la mitología celta como el Arco Iris de Lug. Este dios Lug aparece con dos aspectos, como lobo o como cuervo. De esta manera, cuando Lug recorre el Camino de Santiago por la tierra es un lobo, pero cuando va por las estrellas, vuela, y es un cuervo. Así que tus lobos no estaban muy alejados del camino que seguimos contigo.
Sobre tu foto… Lo mismo si pasan por el mismo sitio los lobos, pero ahora son más salvajes y menos humanos, aunque a duras penas sepan escribir.
Herri tu última frase... Estoy intentando acordarme de la frase que dejo Charles en el cuaderno de Vailima, creo, algo de "ojo de pollo" en latín, es decir tengo la piel de gallina.

ladydark | 26-04-2006 16:11:31

Yo iba a cazar con mi padre cuando era pequeña. Le hacía de perro y disfrutábamos de la naturaleza cuando todo aún duerme. Mientras esperábamos en silencio, yo jugaba con los cartuchos de su canana.
Mi padre compró un perro. Un cocker con pedigrí que capturaba las piezas mejor que yo. Mi padre me abandonó como perro y mi perro no dejaba que me acercara a la canana de mi padre.
Después de esto, me hice mayor.

Vailima | 26-04-2006 17:12:06

Tienes razón Herri, hay ocasiones en las que ni los lobos la usan.

Seul le silence est grand; tout le reste est faiblesse.
--Ah! je t'ai bien compris, sauvage voyageur,
Et ton dernier regard m'est allé jusqu'au coeur.
Il disait: " Si tu peux, fais que ton âme arrive,
A force de rester studieuse et pensive,
Jusqu'à ce haut degré de stoïque fierté
Où, naissant dans les bois, j'ai tout d'abord monté.
Gémir, pleurer prier est également lâche.
Fais énergiquement ta longue et lourde tâche
Dans la voie où le sort a voulu t'appeler,
Puis, après, comme moi, souffre et meurs sans parler.

Gracias por el secreto: después de tantos años, descubro por fín el motivo de los colores en los cartuchos, pero aún no me queda claro ¿porqué los coleccionábamos?.

Ladydark, "la que propicia las coincidencias" ¿me creerias si te dijera que era mi deseo escribir algo sobre Lug?; como lo lees, así es, pero parece ser que el aullido del lobo me desperto de mis elucubraciones y terminé dando forma a eso que ves ahí arriba.

Tengo la esperanza de no abandonar la idea, y retomar el tema en algún post. Quién sabe...

Tienes toda la razón con respecto a lo que dices de la foto, y en cierta medida es eso lo que me condujo a contar la anécdota.

Vailima, he releído varias veces ese pequeño relato con el que comentas mi post; tiene mucho de nostalgia y de evocación -palabras sinónimas de magdalena que diría el bueno de Marcelo-, y nos envuelven dulcemente con tu recuerdo en aquellas neblinas que anunciaban la llegada del amanecer...

Gracias a los tres

Charles de Batz | 26-04-2006 20:46:50

Tengo el recuerdo de dormir alguna noche siendo muy niño en una antigua venta en Sierra Morena y escuchar por la noche el aullido de los lobos al otro lado de la ventana enrejada. La corneta de latón del guarda, los cepos, las realas, la excitación que produce la sangre y el olor de la pólvora, del cuero viejo, el lentisco y la jara. Nostalgia y repulsión.

Vere | 26-04-2006 23:41:10

Charles, y las que vendrán, pero me encantan :). Y algo sonoro: "Boca del lobo: donde renace el sinsabor, la palabra acecha. Acre es la música cibal del signo."

ladydark | 26-04-2006 23:57:58

Precioso, como siempre, el relato, Charles. Fecundo ese peregrinaje... Detesto la caza. Un día adoptaré, antes de que lo asesinen, a uno de esos galgos que ya nadie quiere. Se llamará Rabelais.

Te leo.

migratoria | 27-04-2006 08:43:15

Vere, de alguna manera es también todo eso que dices en tu comentario; podíamos hablar de recuerdos sincronizados: seguramente por aquella misma época, pasando la noche en una casa situada en un lugar apartado de la muga entre Navarra y Guipuzcoa -"La Frontera de los Malhechores" dicen que la llamaban en la Edad Media-,oí el sonido del viento helador y nocturno del invierno entremezclado con los aullidos lastimeros de los lobos. Me impresionó de tal manera -como imagino que lo haría a cualquier crío de ciudad-, que todavía aún lo recuerdo y forma parte de las evocaciones a las que ha recurrido mi memoria cuando licantropeo un poco.

Entonces de los lobos sabía poco más de lo que contaba Felix Rodriguez de La Fuente y veía divertido en los dibujos de Vickie el Vikingo. ;-)

Ladydark, este también me parece que está bien:

Roe mi frente dura
el lobo de la media noche.

Una escondida estrella arrima su sosiego.

Entre todos los soles ya se me canta aceite de júbilos.

Siento en mis manos venir la estrella de la mañana.


Migratoria, muchas gracias por tus palabras... Me parece un buen nombre para bautizar al galgo que vayas a adoptar. Si el nombre puede ser en alguna medida el reflejo de la personalidad de quien lo lleva, ten por seguro que estarás muy bien acompañada.

"Para mi es honor y gloria el tener fama de buen bebedor y excelente camarada, ya que con tal título soy bien recibido en todas las reuniones de pantagruelistas. Un melancólico reprochó a Demóstenes que sus Oraciones olieran como el mandil de un sucio fabricante de aceite. Por lo tanto, interpretad con benevolencia todos mis dichos y hechos, reverenciad el cerebro caseiforme que os alimenta con estas hermosas fruslerías y, siempre que sea posible, consideradme como un hombre alegre."

Saludos

Charles de Batz | 27-04-2006 09:43:05


Bonito relato, como dice herri, redondo hasta el final no das con la relación entre el relato y la foto. Al fin y al cabo, lo dijo Plauto y se lo tomó prestado Hobbes: Homo Homini Lupus.

zubi | 27-04-2006 11:25:30

Ladydark: la palabra a la que creo te refieres sí que tiene ojo pero no es esactamente el de la cara, es "oilo-ipurdi" (pollo-culo) culo de pollo, carne de gallina en euskera, está claro que la grafía hizo que el pollo convertido en ojo te hiciera pensar que era latín.
Si era esta la palabra, la dejé yo escrita en Vailima.

Herri | 27-04-2006 12:39:04

Muchas cosas que en apariencia desaparecen, no desaparecen, únicamente cambian de forma y se esconden bajo otras pieles.
Me estremeció tu relato... será porqué no me gustan las escopetas, la sangre, el miedo...
Un besazo!

najwa | 27-04-2006 13:37:26


La reflexión de este mediodía:

Preparo lo que voy a hacer este fin de semana ampliado, y mientras pienso en fugas y proyectos varios, he recorrido con la palma de mi mano, como si acariciara al más querido de mis cachorros, la primera página del libro que voy a comenzar a leer estos día... Tiene el lomo firme, como el de cualquier libro joven, el texto parece aún una delicada composición de manchas de tinta que van a deshacerse con el paso de mis dedos, su olor...; podría escribirse un tratado sobre el olor de los libros, pues cada uno tiene un aroma particular, lleno de promesas de placer a punto de cumplirse.

Incapaz de esperar, leo, un poco por voyeurismo y otro poco por asomar un ojo a la cerradura de ese mundo que me espera, la cita que encabeza su primera página:

“La posteridad no podrá creer que, después de que ya se hubiera hecho la luz, hayamos tenido que vivir de nuevo en medio de tan densa oscuridad”

S. Castellio, “De arte dubitandi”, 1562.

Cierro los ojos, la sonrisa que viste mi boca no es si no un pequeño reflejo de los mundos por los que mi mente imagina que va a viajar estos días... Al fín y al cabo, a ella también le gusta perderse por sus propios caminos.

Charles de Batz | 27-04-2006 13:50:16

Venía a decir Vere, con muchisima razón que estos cuadernos estan vivos, que se construyen a si mismos. Pienso igual, yo venía a escribir algo sobre un lobo estepario y me encuentro con los fantásticos olores de los libros. También los libros que leemos, que guardamos y prestamos, incluso los que olvidamos, estan vivos. Y nos hacen disfrutar de cada uno de nuestros sentidos, vista, oido, tacto, olfato, y por qué no, algunos hasta nos dejan un regusto amargo en la boca o un dulce sabor a miel de flores.

ladydark | 27-04-2006 16:19:19

Alguna ventaja tiene no llegar demasiado pronto a la lectura de tus posts... y es que, a su genialidad, se le une la de todos los comentarios (tuyos y de los visitantes.

Un abrazo,

almena | 28-04-2006 00:19:59

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