
"El laberinto es la patria del que duda" (Walter Benjamin)



Diseñado por Studio.st
Online, cuando funciona, gracias a Bitacoras.com
Martes, 03 de enero de 2006
St Jean de Côle es un pequeño pueblo de apenas 300 habitantes, que descansa recogido en el rumor silencioso de los bosques que descienden a esa esquina del valle. El lugar, a pesar de ser tan pequeño, cuenta con la ilustre presencia del castillo de la Marthonie, los restos de una abadía, un molino, y una calle jalonada de antiguas viviendas que culmina en un pequeño y hermoso puente medieval.
La vida en él se desarrolla con la misma precisión que lo hace el movimiento de los astros, la llegada de las estaciones o el hilo respiratorio de nuestras vidas.
Todo comienza de mañana, a las 8 en punto, cuando el repicar de campanas de la antigua iglesia rasga el silencio y la oscuridad, y parece animar con su sonido la aparición de las primeras luces del día: a medida que van sonando, se asoman primero algunos destellos con cierta timidez, y después, ya cada vez con más fuerza, va inundándose de azul invernal toda la cúpula celeste. Uno se pregunta, embebido como está en ese momento, si el sonido de las campanas no está evitando que permanezcamos eternamente entre las sombras…
Casi simultáneamente, una colonia de cuervos, que pernocta en la copa del árbol más alto que se divisa en la montaña del fondo, alza el vuelo en bandada mezclando sus graznidos con el sonido metálico de las campanas, mientras se dividen en diferentes grupos que marchan a cada uno de los puntos cardinales en busca –imagino yo- de su desayuno.
- Bonjour
El hombre de la gorra entra en escena siempre en el mismo momento. Sale todas las mañanas poco antes de las ocho de su casa, recorre la calle del Colombage y marcha lentamente hasta la Plaza del Castillo. Desde allá, atraviesa en toda su extensión la calle principal, la que culmina en el puente.
A esas horas puede ver las primeras luces en algunas de las ventanas: en una de ellas desayuna plácidamente todas las mañanas un hombre mientras lee un libro con bastante interés; en otra se ve a tres personas de avanzada edad charlar animadamente al calor de unos cafés y bollos; más allá está la puerta ante la que sin faltar nunca a esa hora, detiene una señora su coche y entra a saludar a sus habitantes; está también la mujer que saca pasear al perro hasta la torre del castillo; el que todos los días sale con su coche hacia Thiviers…
El hombre de la gorra camina un poco encorvado, con las manos cogidas por la espalda. Hay algo en su rostro, o quizá en su mirada, que al observador que le saluda todas las mañanas a su paso por el puente, le da la sensación de que marca una diferencia… Seguramente –imagina el forastero- será un secreto que, como tal, conoce todo el pueblo, pero se cuida mucho de que lo conozcamos los de fuera. Quién sabe…
Para entonces, el campaneo ha ido atenuándose y espaciando su sonido, hasta oírse únicamente el agua que desde un canal paralelo al río, pasa a éste a través de la rueda del molino. De vez en cuando algún ave, de los muchos tipos que hay en el lugar, se une a las aguas en su conjura contra el silencio, y envía su voz desde el cielo o el anonimato de la espesura boscosa.
Por: Charles de Batz | General | Comentarios (6) | Referencias (0)
Hola Charles...
Dos fragmentos que me gustaron especialmente:
"Uno se pregunta, embebido como está en ese momento, si el sonido de las campanas no está evitando que permanezcamos eternamente entre las sombras…"
"De vez en cuando algún ave, de los muchos tipos que hay en el lugar, se une a las aguas en su conjura contra el silencio, y envía su voz desde el cielo o el anonimato de la espesura boscosa"
Que post más bonito. Me gustaría conocer ese sitio que parece revelarse contra el agitado ritmo del mundo.
Saludos desde Bogotá,
Raúl | 03-01-2006 21:23:54
!vaya! ya estás por aqui... Lo primero: feliz año. Lo Segundo: bonito el relato; Lo tercero: hasta la próxima.
salu2 y urte berri on de nuevo
zubi | 04-01-2006 20:53:08
Hola! Soy nueva por aqui y la verdad es que he estado leyendo algunos de tus escritos y me han gustado. Volvere a pasarme.
Un beso
duna
Duna | 05-01-2006 00:24:30
Bienvenido, bienhallado Charles...
No sé que pasa que últimamente tu página me da problemas para dejar comentarios, yo creo que aunque tu hayas vuelto ella continúa de vaciones ;)
Así que en Francia ¿no? tu relato me permite situarme perfectamente en ese pueblecito y cuando lo he hecho he sentido mucha paz. Seguramente es lo que tu andabas buscando allí.
Que tengas un cómodo retorno a la rutina.
Saludos
Medea | 05-01-2006 00:40:02
BIENVENIDO!!
Delicioso relato, con tu magnifica descripción me he transportado a ese pequeño lugar, hasta he escuchado el tañer de esa campana.
PRECIOSO!!
GUADALUPE | 07-01-2006 04:34:49
Buenos días,
Lo has contado de tal manera, que parece que ahora mismo, mientras escuchamos las campanadas, estemos siguiendo las imágenes que describes. Me encanta, es como un pueblecito perdido, por donde no pasa el tiempo.
Marta | 25-01-2006 13:00:49
