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Viernes, 16 de diciembre de 2005

La Tortuga


- ¿Que por qué escribo? - me dijo pausadamente mientras miraba a la lejanía, hacia esos montes que adornaban con su silueta recortada aquél amanecer que compartimos a la puerta de su casa, sentados en un banco hecho con una tabla y dos troncos cortados.

Dejó que el silencio se alargara por entre el canto mañanero de los pájaros, la frescura casi heladora de la mañana y su resoplido lento y algo brusco al expulsar el humo de su cigarro.

- ¿Ves aquella montaña allá al fondo? - señaló a nuestro frente - aquella que tiene forma de tortuga...

- Sí, la veo; es aquella de allá.

- No sé porqué razón pero cuando era pequeño, cogí la costumbre de subir ahí arriba, al peñasco más alto de ella, a ese que parece sobresalir un poco en su caparazón. Seguramente lo hice pensando que desde aquellas alturas dominaba con la vista todo mi mundo y que así, de algún modo, podía compartir aquella soledad con las personas que yo quisiera, con sólo orientar mi mirada hacia donde creía que ellas estaban.

El canto de un cuco distrajo durante un momento sus pensamientos. Calló, miró hacia el bosque y se levantó para entrar en el interior de su casa. Volvió a los pocos minutos con dos humeantes vasos de café en la mano. Me dio uno de ellos, y volvió a sentarse.

- Poco después, se me ocurrió que podía decir a todo el mundo lo que pensaba de ellos. Me subía al caparazón de la tortuga y mirando al punto donde yo creía que se encontraba la casa de mi amada gritaba “!TE QUIEROOOOO!”; si era la del bravucón de mi escuela “!CHULOOOO!”; podía ser un vistoso coche desconocido que pasaba por la carretera de ahí abajo, que yo le decía “!VAYA COCHEE!, ¿DÓNDE LO HAS ROBADOO?...

- Vamos, que te entretenías de lo lindo…

- Si, y así pasé el tiempo y fui depurando la técnica. Al final ya no me conformaba con simples mensajes telegráficos en los que repetía una y otra vez lo mismo. Ahora gritaba con todas mis fuerzas “LLEVAS UN MES SIN NI SIQUIERA MIRARME, NO EXISTIR PARA TÍ ES NO TENER AIRE QUE RESPIRAR”; o algo así como “ENRROJECEOS, ÁRBOLES, COMO LO HACEN LOS ARCES. LLENAD DE FUEGO ESTA PÁLIDA TIERRA” ...

- Antes has dicho “al final”…

- Si, el ser humano como cualquier otro depredador, acaba por aprender que el alimento y la seguridad no está en las montañas, sino en la proximidad de las ciudades. Y en ella me metí yo a fondo. Abandoné mis visitas a La Tortuga, pero no la costumbre que había adquirido en ella. Al fín y al cabo, no necesitaba más que tener claro lo que quería decir, lo demás era igual cómo lo hiciera, siempre y cuando lo expulsara de mí con la mayor fuerza posible, ya fuera en forma de grito desde una montaña, en la de escrito en alguna pequeña publicación, o en cuatro líneas escritas a rotulador en una pared… El caso es expulsarlo, gritarlo, para que aunque sea los árboles y las piedras escuchen esa voz nuestra que siempre se calla.

- ¿Y dices que nunca más has vuelto allá arriba?

- Nunca…

Miraba fijamente a La Tortuga, mientras con una de las manos mantenía sujeta a la altura de su boca el vaso de café. Así estuvo un rato, después apuró el trago y se volvió a acomodar apoyando su espalda contra la pared de la casa. Señaló la montaña y dijo:

- El viento que roza aquella montaña es el papel en el que escribí mis primeras letras.

Por: Charles de Batz | General | Comentarios (5) | Referencias (0)

Comentarios

Cuando nos dejamos envolver por los avatares de la vida, siempre es bueno hacer un alto,regresar al origen de todo a la raiz. a la verdadera motivacion.....
Me encanta su manera de envolvernos en la atmosfera del relato siempre lo disfruto
BESO PRIMIGENIO

GUADALUPE | 16-12-2005 19:58:43

Me voy a conseguir un espacio para irle a gritar mis alegrías y mis tristezas a las piedras. Tal vez un vallesito alejado o un cerro por acá cerca...

Por ahora, puedo decirte que mi blog es el papel en el que escribo mis primeras letras. (Claro que también están los cuadernos del colegio y las hojas de la máquina de escribir de mi casa)

Saludos desde Bogotá,

Raúl | 16-12-2005 21:02:44


Quizá no ha vuelto a la montaña, pero si permanece por siempre sobre el caparazón de la tortuga...

Bonita historia

Zubi | 17-12-2005 16:59:14

Bueno, bueno...impresionante relato... Me ha encantado eso de comparar un blog con un lugar donde poder gritar lo que pensamos. Al fin y al cabo es eso, pero más cómodo ;)

Medea | 17-12-2005 19:34:10

Me ha encantado esta historia, muchas veces nos preguntamos que signo, que palabra nos ha empujado a escribir, a dar los primeros pasos, a conocer el origen de todo.

Marta | 25-01-2006 12:57:39

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