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Ex Oriente Lux

Sábado, 26 de noviembre de 2005

Amanecer



El cielo estaba casi totalmente cubierto por una espesa nube de hojas que se arremolinaban al son del viento, danzando y chocándose unas con otras de la manera más desordenada que cabe esperar. Parecía estar del mismo color que el asfalto, de un azul oscuro, muy oscuro, casi negro, cubriéndolo todo a su alrededor; solo el brillo tenue de alguna farola, o de los semáforos de rigor, rompían esa monotonía tristona a la que el aguacero que caía se había ofrecido a dar música.

De vez en cuando, alguna de las hojas acertaba a pasar por delante de las farolas, y entonces daba la sensación de que todo aquello iba a quedarse a oscuras, de que se trataba de una ceremonia fúnebre en honor de la naturaleza, y todos teníamos que sufrirlo de una manera u otra en nuestras carnes. Lejos quedaba ya la noche de San Juan, la del solsticio de verano, en la que cientos o miles de hogueras se encargan de calentar con su fuego esta fría y ventosa tierra… A lo lejos, muy a lo lejos, lo único que vemos es la silueta de Doña Cuaresma, acercándose hacia nosotros con sus siete patas como lo haría una araña…

Iba yo pensando ayer en estas minucias mientras llegaba a mi casa, dándole vueltas a todo a lo que acabo de comentar. Con este tiempo –rompí mi línea de pensamiento-, lo suyo es sentarse junto a la calefacción a hojear –con “h”-, el libro que me compré el otro día.

El libro que me compré el otro día es un ejemplo más de lo que yo considero que es consumismo puro y duro disfrazado de buenas intenciones, afán de conocimiento y accesos de pedantería. Me explico: el día de mi cumpleaños con la excusa de que el mejor regalo de cumpleaños es el que se hace uno mismo, tomé al asalto una de las pocas y mal surtidas librerías que hay en esta ciudad, y tras manosear durante varias horas todo volumen que tenía a bien plantarse ante mi mirada dí, además de con otros, con un libro que llamaba mi atención haciéndome grandes promesas:

- Te introduciré en el maravilloso mundo de la caligrafía Japonesa.

- Aprenderás a manejar el pincel para trazar las líneas como es debido.

- Te vamos a dar un truco ¡facilísimo! para que aprendas de memoria nada más y nada menos que más de 2.000 kanji (caracteres japoneses) básicos.

Y, claro, uno no es que se crea a pie juntillas estas cosas, pero es tampoco es de piedra y cuando le hacen una oferta de esas…, pues no puede resistirse. Yo no se para que necesito saber eso –me decía una y otra vez mientras me acercaba a la caja con el libro en la mano-, pero uno tiende a interesarse siempre por las cosas que, vistas desde un lado práctico, no le sirven para nada.

Volvemos al presente de la narración. Como no me pareció mala idea, me hice con unos papeles grandes, le robé a Lydia un pincel, y me puse todo ilusionado manos a la obra. Con este espíritu –pensé- en pocos meses podré disfrutar a mi idolatrado Kurosawa en versión original… Vamos, que ánimo no me faltaba.

Empecemos…

El signo básico, el primero que se aprende, es el que significa el número 1: es un trazo horizontal sencillo



Pero además de ese significado numérico, tiene otro que lo mismo puede ser de suelo o tierra, que de techo o cielo, según se coloque con respecto al resto de los elementos de la palabra.

No cuesta imaginar que se ha trazado con el pincel la línea del horizonte, e incluso inconscientemente uno puede verse alargando el cuello, como queriendo ver que hay más allá de él. Bendita curiosidad…

Otra palabra



Se pronuncia algo así como Ni, Nichi, Hi, Bi. Las dos últimas transmiten la idea de "día", pero siempre complementando a otros kanji, a diferencia de las dos primeras que significan "día" como palabra aislada.

Cuando se dice NI o Nichi se puede usar también para decir "sol" (de ahí la palabra "Nihon" –Japón- como "país del sol”).

Uno que es un poco impaciente, probó a juntar los dos signos que había aprendido a hacer: si el primero es un horizonte y éste es un sol –me dije-, creo que la cosa está clara... El resultado



Mañana o amanecer, renovación y vuelta a empezar; el sol que se asoma luminoso por el horizonte anunciando un nuevo día, llenando de luz clara y dorada todo lo que hasta entonces había estado sumido en la oscuridad.

Miré por la ventana: era de noche, seguía lloviendo…

Por: Charles de Batz | General | Comentarios (5) | Referencias (0)

Comentarios

tienes mucho trabajo por delante, mucha tierra, muchos soles,

felipe | 26-11-2005 17:04:44


Da gusto leer cosas como esta. Anima el espiritu y descubre algo mas de lo que parece que hay en lo que has escrito... ¿no? contra la oscuridad, la seguridad de que volverá la luz...

Salu2

zubi | 26-11-2005 21:09:34

Pues que dificil escriben los orientales. Vamos que no escriben, ellos dibujan. Como tiene que ser escribir un texto largo con tanto dibujito,
con lo fácil que es darle a las teclitas..

;) buen domingo charles.

Medea | 27-11-2005 15:34:26

Menos mal que para disfrutar a Kurosawa no hace falta aprender todas esos dibujitos!!
Dejame decirte tu tienes la capacidad de describirnos mucho mas hermosamente el amanecer....igual nada pierdes con adquirir una nueva habilidad...
BESO EN CHINO!!(O JAPONES)
GUADALUPE

GUADALUPE | 27-11-2005 22:40:24

Me ha encantado la descripción que realizas antes de la compra del libro. Sobre los carácteres chinos... Esto... Se me antojan muy complicados, pero supongo que será cuestión de práctica y paciencia.

besos

Marta | 28-11-2005 11:31:54

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