
"El laberinto es la patria del que duda" (Walter Benjamin)



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Martes, 18 de octubre de 2005
Esta historia la refiero en otro sitio, pero allá va.
Cuenta Feijoo en su Teatro Crítico una historia que, parece ser, sucedió en la Edad Media. Según refiere, un Señor feudal salió un día de caza, dejando a su hijo cuidado por varias amas. Éstas, que debían de tener el sentido de la responsabilidad en cuarentena, dejaron al niño bajo la única custodia del bueno de Ganelón, el perro de la familia, y se marcharon de paseo.
Al poco de irse, quiso tomarles el relevo una enorme serpiente, con ganas de mantener su talla a base de pegar unas buenas dentelladas al pobre niño. Ganelón que la vió, se lanzó contra ella, mientras el padre y las amas regresaban a la casa corriendo, alarmados por los ladridos del perro.
Faltó poco para que fuera demasiado tarde: cuando llegaron se encontraron que Ganelón y la serpiente se habían matado mutuamente, mientras que el niño permanecía tranquilo jugando en su cuna.
No consta que es lo que hizo el señor con las amas, -aunque uno podría imaginárselo tal y como se las gastaban por entonces-, lo que si se sabe es que en agradecimiento a Ganelón, hizo levantar un vistoso sepulcro junto a una fuente.
Con el paso del tiempo, se fue olvidando quien o que era ese Ganelón que estaba enterrado ahí, pero corría la fama en toda la comarca, y más allá, de que las aguas de la fuente que estaban junto a su sepulcro tenían increíbles virtudes curativas. De ahí se pasó a relacionar eso con quién ocupaba tan importante sepulcro, y en poco más, se llegó a pensar que era un hombre santo el tal Ganelón, atribuyéndosele milagros, y haciéndose del lugar centro de peregrinación.
Feijoo ve en esta historia un ejemplo de lo que es la milagrería supuesta, algo que en distintas formas, sigue dándose hoy en día, tanto en el plano religioso, como en el político, mediatico, social, etc...
Y es que, si lo pensamos bien, no necesitamos que nos engañen: en muchas ocasiones nos engañamos nosotros mismos.
Salud y Fraternidad
Por: Charles de Batz | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
Estoy de acuerdo... Tantas veces pasa como en esa historia, nos olvidamos de lo que merece la pena salvar y engrandecemos lo que no deberíamos, todo se desvirtúa con el tiempo.
Medea | 20-10-2005 15:22:19
